sábado, 1 de mayo de 2010

Sonrisa de Abril



 Cuenta sus pasos sobre el borde del acantilado …tres, cuatro, cinco… respirando muy muy despacito, saboreando el contorno del aire atravesar pausadamente su nariz, y luego sus pulmones. Va ataviada con un vestido blanco salpicado por el dorso con flores de color violeta, y pasea descalza, derramando su andar sedoso por aquí y allá entre la hierba, mientras la brisa bebe de vez en cuando de su pelo rizado, o el sol acaricia la tersura de su piel.

Gira a veces sobre sí, esculpiendo en su vestido cierta danza sufí, con los brazos extendidos, la cabeza echada hacia atrás y los parpados plenamente doblegados, todo en un transcurrir muy lento, apenas hollando la tierra con la punta de sus pies y aún contando …dieciséis, diecisiete...

De pronto a unos pasos de distancia ve un espejito roto y aligera a recogerlo. El espejo se encuentra tirado sobre una roca, justo al límite del barranco. Ella lo recoge, y curiosa como es mira de frente para descubrir que una mujer con el pelo mojado la sonríe desde el otro lado ¿Te vienes? le dice ella, la mujer asiente. Mira entonces un poco hacia abajo, y se lanza allá dónde Mayo no la pueda alcanzar.
… treinta.  

 y así es como veo yo el més de abril

martes, 27 de abril de 2010

Algo que podrías decir mañana en la charcutería

Ponme por favor medio kilo de ternura

sábado, 24 de abril de 2010

El día que la luna murió

Sucedió que durante la madrugada del cinco de mayo, sin razón aparente la luna comenzó a resquebrajarse por los costados hasta que cedió y se desprendió completamente del cielo, para acabar desplomándose finalmente sobre los cimientos de un colegio en un vetusto pueblo de Granada.

jueves, 22 de abril de 2010

El porqué de la diversidad

Si todos fuesemos héroes, nadie lo sería

martes, 20 de abril de 2010

Ewoks


A
lquiló una lonja en la calle Fuensanta (estrecho y recóndito callejón perpendicular a la avenida Napoleón), y pidió prestadas ciento cuarenta sillas a la parroquia. Pegó carteles, mandó correos, dejó papeletas cortadas a mano bajo limpiaparabrisas, en buzones, y hasta se atrevió con una cuña que sonaba cada hora en Radio Sultana.

Se podría decir que era primerizo en cuanto a cuestiones de organización de eventos se refería, apenas sabía nada sobre el asunto, pero era notorio que su buena intuición y su incondicional pasión por los ewoks, lo iban dirigiendo por buen camino.

Pero lo que nunca se podría haber imaginado, es que el día de la convención, nada más salir del portal, al girar la cabeza de pronto vería cómo cuatro peludos individuos que no llegaban a los 30 cm de altura, discutían mapa en mano acerca del paradero de una tal calle Fuensanta, mientras que otro individuo unos pasos más para atrás, no dejaba de repetir que no llegarían a tiempo.

domingo, 18 de abril de 2010

Con destino a Marrakech


Querido Mohamed VI, gota a gota la paciencia de este simún va desapareciendo, y no hay nada que rebatir, no cuando lo único que sueña es poder soñar.

Pide volver a escuchar el eco de las olas y en cambio se ahoga cada ocaso en un mar de arena, en un mar, dónde las cicatrices se apilan una encima de otra y la sed se sirve en copa fría, dónde hasta los dioses agonizan y se retuercen nostálgicos por su tierra.

Querido Mohamed VI, gota a gota la paciencia de este simún va a desaparecer, porque cada día es un día más, uno menos, y están ya exhaustos de no alcanzar a ver más allá de su propio reflejo entre los escombros, el reflejo de los desterrados en ciudades sin cimientos.

viernes, 16 de abril de 2010

Arrebato


Se tiende a odiar intensamente a la esperanza, porque dónde ésta debiera tener la cara, no se encuentra más que un espejo.