A mí siempre me costó dormir. Tal vez por eso, aprendí a soñar.

No recuerdo muy bien cuando ocurrió por primera vez pero creo que fue un acto reflejo, nada premeditado. Un día, simplemente, me sorprendí levantando los brazos y levitando a un palmo del suelo.
Y poco a poco me fui convirtiendo en un adicto. Desde que despertaba me ponía a contar las horas que me faltaban para el siguiente sueño. Hoy voy a ser un pez, me decía. Quiero aprender a nadar.
Pero contra más soñaba, menos me gustaba lo que me encontraba al despertar. En mi mundo no había ruido, ni frío, ni esa horrible sensación de soledad. Mi mundo se paraba cuando yo estaba cansado, y cambiaba cuando quería que cambiase. En él era feliz, o al menos, eso parecía.
Pero luego de pronto, desaparecía de golpe y me daba cuenta de que todo seguía donde lo había dejado. Las mismas mentiras. Las mismas preocupaciones. Demasiado por lo que llorar y muy poco que elogiar pensaba... Cada vez me costaba más dormir.
Pero a mí siempre me costó dormir. Y tal vez por eso, aprendí a soñar.

No recuerdo muy bien cuando ocurrió por primera vez pero creo que fue un acto reflejo, nada premeditado. Un día, simplemente, me sorprendí levantando los brazos y levitando a un palmo del suelo.
Y poco a poco me fui convirtiendo en un adicto. Desde que despertaba me ponía a contar las horas que me faltaban para el siguiente sueño. Hoy voy a ser un pez, me decía. Quiero aprender a nadar.
Pero contra más soñaba, menos me gustaba lo que me encontraba al despertar. En mi mundo no había ruido, ni frío, ni esa horrible sensación de soledad. Mi mundo se paraba cuando yo estaba cansado, y cambiaba cuando quería que cambiase. En él era feliz, o al menos, eso parecía.
Pero luego de pronto, desaparecía de golpe y me daba cuenta de que todo seguía donde lo había dejado. Las mismas mentiras. Las mismas preocupaciones. Demasiado por lo que llorar y muy poco que elogiar pensaba... Cada vez me costaba más dormir.
Pero a mí siempre me costó dormir. Y tal vez por eso, aprendí a soñar.


3 disparates:
A mí también suele costarme dormir, sin embargo, sueño. Quizás demasiado, o puede que poco. Sólo sé que cada día me cuesta más vivir sin soñar.
PD: Gracias por el disco aunque aún no pude ni escucharlo.
Estoy recorriendo otra vez tu oasis para ver las fotos, que no había visto antes. Todas son muy bonitas, pero esta me encanta.
Un saludo,
¿a qué sí? a mi también me encanta. La encontré vagabundeando por la red y dije ¡ésta para mí!
Publicar un comentario en la entrada