Hace mucho que no entiendo este mundo me decía Jonathan desde su celda. Ya no hay cabida para los buenos hombres.
Llevaba más de la mitad de su vida en aquel oscuro agujero, por la denuncia de una mujer maltratada a la que precisamente trataba de salvar cuando mató accidentalmente a su marido.


3 disparates:
Ni este mundo ni el mío, invítame a ese tuyo de los duendes verdes, ese que se para cuando uno está cansado, ese que se pueda cambiar cuando uno quiere que cambie. Porque yo no lo consigo ni en sueños...
Pasa. La puerta está abierta
Me recuerda a cierta conversación que tuvimos una vez.
Y no.
Supuestamente todos sabemos lo que está bien y lo que está mal, pero a veces las cosas se complican tanto que acabamos confundiéndonos. Y, simplemente, se buscan maneras fáciles de resolverlas sin ni siquiera pensar en ellas.
Así está el mundo.
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