Ya no lo soportaba. Brillaba demasiado y nunca le gustó ser pretenciosa. Se sentía fuera de lugar, muy distinta de aquella tierra que acariciaba a diario sus pies. A veces, en secreto, le susurraba al viento que deseaba ser una de esas viejas verjas de madera que se revestían de pardo oscuro, aunque una dulce brisa poco la consolaba. Y por si ya sufría poco, un buen día la familia a la que custodiaba decidió renacer en algún otro lugar lejos de allí, abandonándola en aquel resquicio de un monte sin nombre.
Les maldijo. Durante años de desamparo y quebranto les maldijo. Pero una álgida y lluviosa mañana de invierno, al verse reflejada en un delicado charco se olvidó de todo su dolor y sonrió al lucirse al fin con vestido escarlata, aun sabiendo que aquel precioso rojizo era el color de su inminente muerte.


11 disparates:
¿Qué ha sido lo primero: la imagen o las palabras?
Las palabras, siempre.
Las imágenes solo acompañan.
Me gusta... tu relato, el óxido y la decadencia, testigos de un mundo que creemos siempre fue mejor. Tal vez promesas de un futuro.
Le das vida a una verja o valla, para mostrarnos, en el tiempo.
Lo que fuimos, lo que somos y lo que seremos...
Muy bueno, Ro. Me encanta leerte.
Besos!
Hermoso relato, aunque triste.
Una muerte, sea del tipo que sea,afectiva, mental o física, siempre lo es
Un abrazo
Daeddalus, Sea Sirens y femme de chocolat...
que se agradecen mucho vuestros comentarios, en serio.
un saludo a las trés
Bella berja que acepta el cambio y su devenir.
Preciosas palabras...
Gracias a ti también lobo.
un saludo
Qué bonito...
Como no te pude hacer el comentario a su tiempo, te lo digo ahora: espectacular, en serio.
Poético y triste, combinación irresistible. :-)
Por cierto, tienes que abrir nuevo post para dejar tu tema iniciado en el MicroPapiro. Mis enhorabuenas más sinceras!!
ah, es verdad!
ahora lo abro
y muchas gracias. Si te digo la verdad, personalmente me gusta mucho más éste micro que con el que he ganado.
un abrazo Milenia!
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