viernes 30 de enero de 2009

Mi orquesta


Hoy una sinfonía desafinada aún en descomposición. Y una treintena de pianistas brincando. Y bemoles por doquier. Violinistas con guitarras de viento al fondo y aquí cerca las flautas sin agujeros. Acompañados por un coro de cantantes mudos y al tempo de veintitrés baterías sin ritmo. Todos ellos leyendo pentagramas redondos y tocando sostenidos sin sentimientos.

Y comienza ya el solo de las ocho trompetas de cuerdas sin tensar, que susurran gritando notas aún no inventadas. De tonalidad mayor y en clave de luna. Y luego otro solo. Éste de clarinetes verdes que en cada latigazo te desgarran un pedacito de alma. Redoble de violonchelos para anunciar el final, y siete batutas agitándose que apuntan al suelo pero rozan el cielo.

Acorde final con armónicos de un millón de instrumentos diferentes. Y se apagan las luces. Todas.

Y silencio.

...
...

5 disparates:

hécuba dijo...

Precioso...

Rose Kavalah dijo...

Gracias... :)

faladomi dijo...

buen director para coordinar todos aquellos sonidos.
Precioso tema de K. Melua

un beso

Rose Kavalah dijo...

¡tan bueno como cabe esperar de alguien que sabe manejar tan bien 7 batutas!

K. Melua es una diosa, uno de mis amores platónicos :)

Otro beso para ti (por cierto, precioso nombre, Faladomi)

Un estertor dijo...

Me ha recordado ha ciertas cosas que tengo por ahí escritas en lugares físicos (al menos, no tan virtuales).

Me gustó.
Continúe con esta labor, señor Kavalah.

Ah, y un saludo, faltaría más. ;)