viernes 30 de enero de 2009

Mi orquesta


Hoy una sinfonía desafinada aún en descomposición. Y una treintena de pianistas brincando. Y bemoles por doquier. Violinistas con guitarras de viento al fondo y aquí cerca las flautas sin agujeros. Acompañados por un coro de cantantes mudos y al tempo de veintitrés baterías sin ritmo. Todos ellos leyendo pentagramas redondos y tocando sostenidos sin sentimientos.

Y comienza ya el solo de las ocho trompetas de cuerdas sin tensar, que susurran gritando notas aún no inventadas. De tonalidad mayor y en clave de luna. Y luego otro solo. Éste de clarinetes verdes que en cada latigazo te desgarran un pedacito de alma. Redoble de violonchelos para anunciar el final, y siete batutas agitándose que apuntan al suelo pero rozan el cielo.

Acorde final con armónicos de un millón de instrumentos diferentes. Y se apagan las luces. Todas.

Y silencio.

...
...

martes 27 de enero de 2009

El color del destino


Y
a no lo soportaba. Brillaba demasiado y nunca le gustó ser pretenciosa. Se sentía fuera de lugar, muy distinta de aquella tierra que acariciaba a diario sus pies. A veces, en secreto, le susurraba al viento que deseaba ser una de esas viejas verjas de madera que se revestían de pardo oscuro, aunque una dulce brisa poco la consolaba. Y por si ya sufría poco, un buen día la familia a la que custodiaba decidió renacer en algún otro lugar lejos de allí, abandonándola en aquel resquicio de un monte sin nombre.

Les maldijo. Durante años de desamparo y quebranto les maldijo. Pero una álgida y lluviosa mañana de invierno, al verse reflejada en un delicado charco se olvidó de todo su dolor y sonrió al lucirse al fin con vestido escarlata, aun sabiendo que aquel precioso rojizo era el color de su inminente muerte.


domingo 25 de enero de 2009

Desconcertando


L
o inteligente no es tratar siempre de sorprender.

Lo inteligente y lo complicado es saber diferenciar si lo que se espera es ser cogido por sorpresa, o si no; y actuar en base a ello haciendo justo exactamente lo adverso.

Esto argumentaría que haya tanta gente que crea sorprender sorprendiendo, sin saber que a estas alturas de la vida lo sorprendente muchas veces es simplemente no sorprender.

sábado 24 de enero de 2009

Premio dardo



Le han concedido a este blog el "Premio Dardo". Dicho galardón premia los valores que cada blogger muestra en su empeño por transmitir valores culturales, éticos, literarios, personales, etc…

Normas del premio bloguero Dardo:
1. Elegir otros blog ( al menos 5) y avisarles.
2. Poner un enlace en nuestro blog a quién nos concedió el premio.

-------------------------------------------
Gracias Vagalume por otorgarme el premio a la fluidez de la imaginación.
Y gracias SeaSirens por otorgármelo tú también.
-------------------------------------------
Mis premios Dardo van para...

Botas, por construir sueños de cartón y envolverlos en papel de regalo
Un estertor, por maullar cuando te encuentras rodeado de perros
Daeddalus, por dar rienda suelta al corazón y ofrecerle asilo lejos de la mente
Nati, por imaginar castillos en el aire y no parar hasta encontrarlos
Hécuba, por pintar con el alma cuadros de acuarela

viernes 23 de enero de 2009

¿Egoísta yo?


A veces me dicen que soy egoísta...
No sé, yo siempre pensé que el egoísta es el que lo quiere todo para sí mismo. Y yo no lo quiero todo para mí.
Si hay ocho bocadillos, cogeos uno, que a mí me vale con siete.

martes 20 de enero de 2009

Buenas, te presento a ti mismo


S
iempre, indiferentemente de sobre lo que se trate, llega un momento en el que dudas completamente de lo que estás haciendo, de si de veras tiene sentido.

Y no sé a quién le escuché decir una vez que es entonces cuando tienes la oportunidad de conocerte en realidad; para bien, o para mal.

viernes 16 de enero de 2009

Al mar



Marineros derrotados, se afianzarán cadentes al desgarro del velo añil del cielo. Sumidos sumisos en un azul genuino, probable guardián imperioso de su fiel y cruel destino.


Sin voz volaran y velaran, guiados siempre por los arpegios del frágil susurro del viento, quien deseará zarandearlos a placer por un sinfín de corrientes y remolinos. Pero jamás cesarán, aún sin rumbo, por el pavor de mirar y encontrarse anclados en algún resquicio perdido del mundo.

Desecharán por estribor todos y cada uno de los latidos, al ritmo que sus corazones se vayan arraigando en el fragor de las noches de tormenta. La lluvia caerá despacio, con extrema cautela, en perfecta armonía con la reverberación del sol en las crestas de las olas. Olas que a su vez, arrastrarán el horizonte hasta tocar fondo para luego dejarse morir lentamente entre millones de baladíes gotas.


Valientes cobardes los rostros que resguardados bajo el agua se mantendrán distantes, temerosos, mientras ven como al otro lado, en la superficie, náufragos sin tez ni semblante tratan de navegar a contracorriente. Náufragos desolados, que vacilarán entre rocas de grácil fragancia a soledad, con póstulas de pisar al fin tierra escarlata, aunque resultará quebradiza y al mínimo roce se retorcerá y los devolverá una vez más al piélago, desde donde comenzarán nuevamente su eterna travesía en pos de prósperas patrias que volver a añorar.


Pero se pasearán con distinción y jactancia, soberanos al timón de su reino, sin dejarse doblegar por la plena consciencia de su ser y de su entorno. Y lo harán sin miedo, aún sabiéndose condenados de por vida a muerte, por no querer renunciar nunca a lo que supone la hecatombe de amar (al mar).

jueves 15 de enero de 2009

Eres sagrada, menos tus pies

""... la vaca es considerada un animal sagrado para el hinduismo. Pese a tener propietario y por tanto, poder ser comprada y vendida, vaga libremente por las calles sin que nadie pueda molestarla. A pesar de ello si, por ejemplo, come la verdura de un puesto del mercado, el vendedor le golpeará en el hocico pues esa parte de la vaca no es sagrada, ya que según la tradición hinduista mintió en un juicio en el que testificó contra Siva y a favor de Vishnu ... ""
texto prestado de la página http://www.artehistoria.jcyl.es

martes 13 de enero de 2009

Venganza


Como me entere de que te has suicidado...
te mato

sábado 10 de enero de 2009

¿Quién decide ?


M
ucha muchísima gente no sabe lo que quiere en la vida.

Ni lo que le conviene. Ni tiene capacidad ni /o criterios suficientes ni /o ganas para averiguarlo. Y peor aún, no sabrían decretar si algo es justo o prevaleciente más allá de sus propios supuestos intereses. Por lo que siendo concluyentes, es absurdo que lo correcto sea que la mayoría decida, en serio.


Puede que suene un tanto discriminatorio y dictatorial, pero sencillamente es lo que pienso. Y que conste que no tiene nada que ver ni con clases sociales, capital, poder adquisitivo… ni mucho menos con razas, edades… ni con tan siquiera ideologías políticas. No guarda paralelismos en absoluto con tan absurdas distinciones.

Es solo que no creo que todo el mundo merezca el mismo valor. Que el juicio de alguien sea comparable al de otro sólo por la igualdad de derechos me parece totalmente ridículo.


Por poner un ejemplo, si el debate tratase sobre si conviene o no cambiar el petróleo por etanol, no tendría sentido que la opinión de un químico que sepa calcular la energía que puede llegar a dar de sí cada una de las dos, o la de un experto en medioambiente que sepa valorar la contaminación que emiten, pueda incluso acercarse al valor de mi ignorante visión sobre el tema. Sería completamente de locos que si dicho problema se llegase a decidir por medio de una votación, diesen la misma importancia a mi sentencia que a la suya.

Y partiendo de esa base, me imagino cómo podría llegar a ser si se trasladase esta idea a prácticamente cada aspecto de la logística e infraestructura de la sociedad. Y la verdad es que me gusta. Me gusta y me convence, al menos más que la actual.


Pero claro, esto nos llevaría de cabeza a la pregunta de quién sería el que valorara y cómo dictaminaría dicho juez si alguien es apto o no para saber qué es lo más conveniente en cada caso, porque en el anterior ejemplo he reducido todo a simples títulos académicos, y es de cajón que eso realmente no es lo primordial. Hay infinidad de factores ajenos a la doctrina tan importantes o más como para tener el derecho a decidir por y para los demás.



Y yo sinceramente, podría llegar a tener vagamente alguna idea de a quienes delegaría el poder de decidir y de tener tan ardua responsabilidad si se diese la coyuntura.

¿Pero cómo descarto entonces que a mi "gran utopía" no va a venir algún otro que utilizando mis propios criterios decida que lo correcto es volver a ponerlo todo del revés, y que lo mejor es dejarme a mí y a todas mis ideas, inclusive ésta, otra vez en la estacada?

miércoles 7 de enero de 2009

Feliz en la ignorancia


Se despertó pálido en mitad de la noche,
sin recordar muy bien nada.

A su lado yacía un hombre.

Y nunca se atrevió a mirar quién era,
por si aquel muerto era él y se le había olvidado.

jueves 1 de enero de 2009

Los locos sólo son locos, no tontos

Los locos no son tontos” me decía un amigo que trabaja en un psiquiátrico, “solo son locos”. Y es que a veces, por curiosidad, me da por decirle que me cuente cositas, pequeñas historias. Una de tantas que sabe de locos.

Una vez me contó por ejemplo que solía tener uno que en sus ratos libres iba escribiendo un libro con el dedo en la pared, y que si le preguntabas, te explicaba sobre que trataba ese capítulo de aquel libro sin tinta. Otro, cada noche decía estar corriendo en una etapa del tour, “ayer estuvimos en la reina y quedé solo por detrás de Armstrong” te decía.

Y la cosa es, que la historia que me estaba contando en aquel momento iba de un loco que se escapó una noche, sin dinero, y al que encontraron tres días más tarde con el pijama con el que salió en un pequeño pueblo de Rusia. Nadie sabe todavía cómo llego hasta allí. Ni lo que quería. Pero él me aseguraba que pasó así.

Yo le comenté que aquello no podía ser, que un loco no podía llegar hasta Rusia sin dinero en tres días. Fue entonces cuando me dijo eso de “los locos no son tontos, solo son locos”, y aprovechó para deleitarme con una pequeña anécdota de otro interno.



La cosa comenzó cuando a uno de los trabajadores del psiquiátrico le robaron la rueda delantera de su coche, y que cuando quiso poner en su lugar la de repuesto se dio cuenta de que no se iba a sujetar ya que le faltaban las cuatro tuercas que mantienen la rueda unida al eje.

Entonces volvió al psiquiátrico y les explicó a sus compañeros de trabajo lo que le había pasado. Y tras despotricar contra el desconocido ladrón e imaginar inverosímiles móviles del hurto, puso a todos a pensar en alguna manera con la que poder sujetar la rueda y poder volver a casa.

Pero uno de los locos que rondaba por allí, al escuchar el problema de aquel hombre furioso se acercó y comentó que eso se arreglaba muy fácil, que se lo dejaran a él. Pero nadie le hizo caso, pasaron completamente de su propuesta. Solo se traba de un loco… un loco que tan solo horas antes había estado tocando una flauta sin flauta.

Y tras una hora, aún sin averiguar la forma en la que se podría solucionar aquello, el hombre ya sin ningún otro lugar a donde acudir a pedir ayuda volvió a donde aquel loco que hacía poco había ignorado, y le sugirió que si era tan fácil le mostrara cómo.

Entonces el loco, acompañado por aquel hombre furioso se acercó al aparcamiento, quitó una tuerca a cada una de las tres ruedas que le quedaban al coche y sujetó la cuarta con aquellas tres sobrantes.

- ¿Ves? Muy fácil.