domingo 18 de abril de 2010

Con destino a Marrakech


Querido Mohamed VI, gota a gota la paciencia de este simún va desapareciendo, y no hay nada que rebatir, no cuando lo único que sueña es poder soñar.

Pide volver a escuchar el eco de las olas y en cambio se ahoga cada ocaso en un mar de arena, en un mar, dónde las cicatrices se apilan una encima de otra y la sed se sirve en copa fría, dónde hasta los dioses agonizan y se retuercen nostálgicos por su tierra.

Querido Mohamed VI, gota a gota la paciencia de este simún va a desaparecer, porque cada día es un día más, uno menos, y están ya exhaustos de no alcanzar a ver más allá de su propio reflejo entre los escombros, el reflejo de los desterrados en ciudades sin cimientos.